Pesaresque no puedes tú sufrir; Desde entonces el triste pensamiento. De tu olvido falaz en mi agonía: Olvido de un amor todo armonía, Fugitivo en su yerto corazón. Y sin embargo, celestial consuelo. Llega a inundar mi espíritu agobiado, Hoy que tu dulce voz ha despertado. Recuerdos, ¡ay! de un tiempo que pasó. 0034x.